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miércoles, 5 de diciembre de 2012

El dogma económico de la "austeridad expansiva"


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 10 de septiembre de 2012
Este artículo analiza la génesis, reproducción y promoción del dogma de la “austeridad expansiva” que domina la cultura académica, económica y mediática, así como política, de España y que está dañando enormemente la calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía española.
Por definición, dogma es un sistema de creencias basadas en la fe y no en la evidencia científica. Y mientras que hay conciencia de las consecuencias, muchas de ellas negativas, que los dogmas religiosos han tenido a lo largo de la historia, hay poca percatación de los impactos sumamente negativos que los dogmas económicos han tenido en nuestra realidad, como lo demuestra la aplicación del dogma neoliberal en la situación presente. La aplicación de las políticas derivadas de tal dogma está llevando a España, a Europa y al mundo a un desastre. Y la evidencia científica de que esto es así es robusta y abrumadora, lo cual no es un obstáculo para que tales políticas continúen promocionándose en los medios y aplicándose por las autoridades públicas.
Un principio básico de tal dogma neoliberal es lo que éste define como “austeridad expansiva” (en inglés, Expansionary Austerity). Los generadores de tal principio son dos profesores de la Harvard University, Alberto Alesina y Silvia Ardagna que, a través de sus escritos sostienen que las políticas de austeridad (la manera como definen los recortes de gasto público y muy en especial del gasto público social, así como las medidas orientadas a reducir los salarios) estimulan el crecimiento económico, pues, según ellos, tales políticas de rectitud fiscal y ortodoxia económica dan confianza a los mercados financieros, que son los que en definitiva juegan un papel clave en la provisión de fondos invertidos en un país. Que la deuda pública de un país tenga unos intereses altos o bajos depende primordialmente –según tales autores- de la famosa confianza de los mercados financieros (que quiere decir de la Banca, de las compañías de seguros, de los capitales de alto riesgo y de otras entidades financieras) en la capacidad de los Estados de poder pagar los intereses de su deuda pública.
Y la reducción de los salarios es –de nuevo, según ellos- buena, pues facilita la competitividad y las exportaciones, que son el motor de la economía. Esta bajada de salarios (facilitada por las reformas laborales, cuyo objetivo, casi nunca explicitado en sus propuestas, es precisamente bajar los salarios) y la eliminación o reducción de la protección social y del Estado del Bienestar, que protege primordialmente a las clases populares, incluyendo a los trabajadores, es parte de lo que se llama la devaluación doméstica. Al no poder reducir el precio de los productos mediante la devaluación de la moneda, los países de la Eurozona tienen que conseguir la reducción de los precios de los productos y servicios que produce, a fin de hacerlos más competitivos, a base del descenso de los salarios.
Hasta aquí el dogma. Y las políticas que del dogma se derivan (recortes de gasto público y bajada de salarios) se han implementado en los países de la Eurozona durante estos años de crisis bajo el supuesto de que, a más recortes, habrá mayor crecimiento económico y, a más reducción de los salarios, habrá más crecimiento de las exportaciones y más estímulo y crecimiento económico. Este dogma tiene sus sacerdotes –los economistas que gozan de gran proyección mediática, algunos con llamativas chaquetas que ayudan a dar visibilidad a tales argumentos, otros con la pomposidad de autodefinirse como los guardianes de la ortodoxia económica-. Todos ellos gozan, no sólo de amplias cajas de resonancia en los medios, sino de amplio apoyo financiero de la banca y de las grandes empresas en el país. Existe así toda una retahíla de centros llamados de investigación económica (FEDEA, IESE, y centros de estudios del BBVA y del Banco de España, entre otros) financiados o próximos a la banca que promueven el dogma.
El hecho de que, a pesar de que la evidencia científica muestra lo erróneo de sus supuestos, se continúe promoviendo es porque, como todo dogma, sirve a unos intereses financieros y económicos: la banca y la gran patronal, que lo financian y promueven. La gran mayoría de medios de información están profundamente endeudados y son dependientes de la banca. De ahí la gran visibilidad mediática de tales economistas, visibilidad que se debe a su función apologética del poder financiero y empresarial y no a su fortaleza argumentativa que es escasa, cuando no nula.
Hoy la Eurozona está en una crisis profunda, muy acentuada en los países GIPSI (Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia). Tras cuatro años de aplicación de tales políticas, ¿dónde está la expansión económica prometida? En realidad, no está, pues el dogma es profundamente erróneo. Estos recortes han contribuido a crear la recesión. Han creado un problema gravísimo de falta de demanda. El enorme endeudamiento de las familias (endeudamiento que benefició a la banca) limita las posibilidades de reavivar la economía, problema agravado todavía más con la reducción salarial. En estos momentos, el único sector que puede reavivar la economía es el público, que precisamente está siendo también recortado, creando la enorme recesión (ver “El euro no tiene problemas; las clases populares sí que los tienen”. Social Europe Journal. 17.08.12, en www.vnavarro.org).
Lo que estamos viendo es un ataque frontal al mundo del trabajo (la mayoría de la población) por parte del mundo del capital especulativo (una minoría de la población) que controla las instituciones europeas, incluyendo el BCE, que no protege a los Estados frente a la especulación de los mercados. Es la lucha de clases, no sólo de la burguesía frente al mundo obrero (que existe y continúa), sino de una minoría frente a la gran mayoría de la población.
Una última observación. En 2010, veinte economistas escribieron una carta en el Sunday Times de apoyo a las propuestas de austeridad del Ministro de Economía del gobierno conservador, el Sr.George Osborne (medidas llevadas a cabo al poco de proponerse), indicando la urgencia y necesidad de que se tomaran tales medidas para reavivar la economía de Gran Bretaña. Tales economistas eran economistas de universidades europeas de gran prestigio o miembros de grandes empresas financieras. Este Agosto, más de dos años después, y en la economía británica casi en recesión, la revista semanario News Statesman les ha entrevistado preguntándoles si, a la luz del fracaso de tales políticas de austeridad, cambiarían de opinión (“Even the economists who endorsed the Chancellor are abandoning him” New Statement. 20.08.12). La revista ha publicado algunas de las respuestas. Y es interesante que algunos (como el profesor Danny Quah, de la London School of Economics, y el economista de Capital Economics, el Sr. Roger Bootle) tienen ahora dudas de la utilidad de tales medidas.
Los economistas españoles firmantes de la carta mostrando la intensidad de su fe en el dogma vigente, no admiten ningún error ni ninguna duda. La mayoría, sin embargo, sí que manifiestan reservas. Está claro que se encuentran incómodos.
Es una lástima que ningún diario o semanario español haya hecho la misma pregunta a los casi cien economistas, la mayoría académicos, que firmaron la carta, promovida por Fedea, pidiendo políticas de austeridad (que incluiría las reformas del mercado laboral) a fin de –según su discurso- facilitar la creación de empleo y disminución del desempleo. A la luz del fracaso de tales medidas, uno esperaría un mínimo de autocrítica. Pues no, aunque ninguna revista española les ha preguntado si se arrepienten de su firma, es predecible que la respuesta sería un rotundo no, afirmando que llevaban y continúan llevando razón. En realidad, la gran mayoría de firmantes continúan promoviendo tales políticas. Los dogmas en España, sean religiosos o económicos, siempre han dominado la vida política, económica y cultural del país. Y así nos va.
El enlace a la web del autor aquí.

lunes, 22 de octubre de 2012

Los neoliberales deberían pedir perdón al pueblo español, incluido el catalán

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 22 de octubre de 2012
El artículo describe el informe del gabinete de estudios del Fondo Monetario Internacional que reconoce el error de las políticas de austeridad (entre otras del proyecto neoliberal) que han empeorado la recesión causando un perjuicio y daño al bienestar de las clases populares. El artículo incide en la necesidad de que los establishments políticos, mediáticos y académicos que han estado promocionando tales políticas se excusen y pidan perdón por haber causado tal daño.
El Fondo Monetario Internacional ha sido la institución internacional que desde los años ochenta ha promocionado más las políticas públicas encaminadas a reducir el gasto público social, a disminuir la protección social, a privatizar los servicios públicos del Estado del Bienestar y las transferencias públicas como las pensiones, y a reducir los salarios, políticas todas ellas que han hecho un enorme daño a las clases populares de los países cuyos gobiernos han seguido sus mandatos. La evidencia de este daño es robusta y contundente. Tales medidas han sido enormemente contraproducentes. Lo fueron en Asia, lo fueron en Latinoamérica, y lo están siendo ahora en la Unión Europea, y muy en especial en la Eurozona.
Tal ideología, que ha alcanzado la categoría de dogma, ha dominado la sabiduría convencional de los establishments financieros (es decir, la banca, las compañías de seguros, los fondos de inversión de alto riesgo y otros instrumentos) que han influenciado en gran manera a las instituciones mediáticas y políticas del país. Tal influencia se ha realizado a través de fundaciones, instituciones, grupos académicos financiados por tales establishments, y economistas (con chaquetas llamativas o normales) promocionados en los mayores medios de mayor difusión del país. En realidad, la banca tiene una enorme influencia en la cultura académica económica (financiando congresos, trabajos de investigación económica -con claro contenido ideológico-, revistas económicas y un largo etcétera, siendo su influencia sobre el conocimiento económico semejante al que tiene la industria farmacéutica en el conocimiento médico). Y se encuentra por todas partes. Desde FEDEA a muchos departamentos de Economía Universitarios y Colegios de Economistas en este país. Todos ellos han estado reproduciendo el dogma neoliberal que ha causado y continúa causando tanto daño.
Y es muy fácil ver por qué han hecho tanto daño. Estas políticas neoliberales causaron las crisis y ahora dificultan la salida de ella. La desregulación financiera (característica del dogma neoliberal) fue la causa de la crisis bancaria causada por las actividades especulativas de la banca. Y las políticas fiscales regresivas aumentaron enormemente las desigualdades de renta y propiedad (con disminución de las rentas del trabajo), que facilitaron una pérdida de la capacidad adquisitiva de la población, causa de su enorme endeudamiento. Cuando este endeudamiento no pudo continuarse debido al estallido de la burbuja inmobiliaria, se creó un enorme problema de demanda, paralizando la economía y disminuyendo con ello los ingresos al Estado (ya insuficientes por la regresividad de la política fiscal), disparándose el déficit.
La política de reducir el déficit a base de recortes de gasto público empeoró y continúa empeorando la situación, pues en un momento de parálisis de la demanda doméstica en el sector privado, lo que se requiere es un estímulo económico a base de aumentar el gasto público, invirtiendo en áreas de creación de empleo. Si en lugar de hacer esto se recorta tal gasto, se está empeorando todavía más la situación. Esto lo saben los estudiantes de primer año de Políticas Económicas y Políticas Públicas que no hayan recibido ya un lavado de cerebro por los economistas neoliberales.
El centro de investigación económica del Fondo Monetario Internacional reconoce que las propuestas del FMI estaban equivocadas
Pues bien, el FMI, su centro de investigación, acaba de escribir un informe que dice que el FMI, la OCDE y la Comisión Europea (debería incluirse también al Banco Central Europeo y todas las instituciones, fundaciones, centros de estudios y economistas citados anteriormente) han estado equivocados en su aplicación de aquellas políticas neoliberales. Como habíamos dicho varios de nosotros, el informe indica que tales recortes son contraproducentes (sí, dice contraproducentes), y muestra datos que avalan su conclusión. Dice que por cada recorte del gasto público equivalente, por ejemplo, a un 1% del PIB, se disminuye la actividad económica mucho más de lo que se creía (se había supuesto que la economía bajaba un 0,5%). En realidad, el informe indica que va de un 0,9% a un 1,7%, y en el caso de la Eurozona ha sido nada menos que un 2,5%. Es decir que si se corta 1 millón de euros de gasto público, la economía termina perdiendo 2,5 millones de euros, debido al impacto multiplicador de tal recorte. Es decir que la reducción de un millón de euros del gasto público no solo causa la desaparición de un millón de euros sino también de otras actividades y gastos privados que quedan afectados negativamente, de manera que al final se pierden 2,5 millones de euros de actividad económica.
El segundo dato que muestra el informe del FMI es que los recortes que se están realizando en los países de la Eurozona están impidiendo su salida de la recesión. En realidad, subraya que está empeorando la situación, aumentando más y más la deuda pública. El aumento de la deuda pública se debe al descenso de los ingresos al estado resultado del bajo crecimiento económico.
El tercer dato es que la bajada de impuestos como medida de estímulo económico (como los economistas neoliberales recomiendan) es muy poco eficiente y reduce los ingresos al estado. El estudio señala que es mucho mejor para estimular la economía aumentar el gasto público invirtiéndolo en creación de empleo (lo que unos pocos hemos estado proponiendo desde el inicio de la crisis).
Yo esperaría que todos los establishments financieros, económicos, mediáticos y políticos que han estado vendiendo a la población española el dogma neoliberal distribuyeran ahora tal informe. Y sería de desear que pidieran perdón al pueblo español (incluyendo el catalán) por el enorme daño que han causado y continúan causando. No lo harán. En realidad, la falta de libertad y diversidad ideológica en los medios económicos y mediáticos lleva a una situación más que paradójica en la que los mismos que crearon el problema, ahora intentan resolverlo, aplicando las mismas recetas. Y así nos va en España, incluido Catalunya.

El enlace a la web del autor aquí: Leer